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Actualizaciones breves
La UE propuso una estrategia para terminar con su dependencia de las Big Tech estadounidenses. El paquete de soberanía tecnológica busca reducir la exposición europea a proveedores extranjeros de servicios en la nube, semiconductores e IA. Las medidas postulan excluir a empresas como Amazon, Microsoft y Google de licitaciones públicas estratégicas, impedir que actores no europeos puedan interrumpir servicios tecnológicos críticos mediante un mecanismo de "kill switch", e impulsar infraestructura y capacidad industrial propia. El Parlamento Europeo ya reemplazó a Google por el buscador francés Qwant como motor de búsqueda por defecto en sus computadores internos. El paquete todavía debe negociarse con los estados miembro.
▸▸ CNBC / REUTERS / THE GUARDIAN / EURACTIV / WIRED / TECH POLICY PRESS
Relacionado: La escasez de infraestructura produce innovación en IA fuera de Silicon Valley. India, Brasil, los Emiratos Árabes y África construyen sus propias nubes soberanas porque no pueden darse el lujo de depender de Amazon, Microsoft o Google. Por ejemplo, Brasil reservó 500 megawatts de energía renovable para una "fábrica de IA" estatal.
▸▸ REST OF WORLD
Relacionado x2: Microsoft canceló la construcción de un data center en Kenia porque el gobierno no garantizó un volumen mínimo de gasto anual en cloud. El caso ilustra con precisión el dilema de soberanía digital para los países que no tienen poder de negociación.
▸▸ BLOOMBERG
Relacionado x3: EE.UU., Australia y Reino Unido anunciaron el desarrollo de drones para vigilar y defender los cables submarinos.
▸▸ CNN
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Trump finalmente firmó una orden ejecutiva de supervisión de IA, muy reducida respecto de su versión original. Básicamente, el documento establece un marco "voluntario" que pide a las principales empresas de IA dar al gobierno 30 días para revisar ciertos modelos por riesgos de ciberseguridad antes de lanzarlos al público. Aunque mínima, la orden es la señal más clara de que incluso esta administración empieza a ponerse nerviosa con los riesgos de la IA.
▸▸ NYT / TECH POLICY PRESS
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Florida demandó a OpenAI y a Sam Altman. Es el primer estado en demandar a OpenAI directamente y aplica el mismo manual que usó contra las redes sociales: diseño adictivo como daño público.
▸▸ NPR / CNBC
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En China, los trabajadores son invitados a "destilarse" a sí mismos: construir una versión digital de sí mismos antes de dejar sus trabajos. Esencialmente, se trata de poner tus conocimientos en un sistema de IA entrenado para imitar cómo resolvería y respondería una persona a sus colegas.
▸▸ SIXTH TONE
Relacionado: El boom tecnológico chino genera un nuevo tipo de turismo industrial. Visitantes de todo el mundo recorren laboratorios de IA y fábricas de vehículos eléctricos como si fuera Fantasilandia.
▸▸ REST OF WORLD
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Brasil prohibió el diseño adictivo en plataformas para menores. El nuevo marco legal prohíbe funciones como el scroll infinito y el autoplay para usuarios menores de edad.
▸▸ TECH POLICY PRESS
Relacionado: The AI Resist List reúne iniciativas de todo el mundo que desafían las lógicas de las grandes empresas de IA, incluyendo proyectos de Brasil, Chile y Uruguay. Lo lidera Karen Hao, autora de Empire of AI.
▸▸ AI RESIST LIST
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Una empresa china desarrolla IA para predecir quién podría volverse disidente, antes de que haga o diga algo. La tecnología de vigilancia predictiva china para construir Estados de vigilancia es un modelo que actualmente es de uso interno, pero que fácilmente otros gobiernos podrían comprar en el futuro.
▸▸ NYT
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Google debe permitir que los editores del Reino Unido opten por no aparecer en su función de Resúmenes generados por AI. El regulador británico de competencia y mercados impuso la medida tras las quejas del sector editorial sobre el impacto que el resumen automático tiene en el tráfico hacia sus sitios.
▸▸ BBC
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Las grandes empresas de IA contratan filósofos. En 2013, el 1% de los empleos filosóficos del mercado laboral tenían relación con IA. El año pasado, ese porcentaje llegó al 16%. Seguramente la filosofía tiene mucho que ofrecer al desarrollo de la IA, pues alguien tiene que ayudar a las máquinas a razonar sobre dilemas éticos. El problema es que esto ocurre quizás menos por los motivos correctos, y más por necesidades de mercado, que, por cierto, van a un ritmo más veloz que la buena filosofía.
▸▸ THE ATLANTIC
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Corea del Sur pide a las empresas tecnológicas compartir las ganancias de la IA con sus trabajadores y proveedores. El ministro del Trabajo, Kim Young, llamó a distribuir parte de los beneficios generados por la automatización.
▸▸ REUTERS
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Canadá lanzó su estrategia nacional de IA con más de 2.000 millones de dólares comprometidos y la promesa de crear 250.000 empleos.
▸▸ BBC
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Existe una enciclopedia online hecha completamente con alucinaciones de IA: artículos falsos, citas inventadas, fuentes que no existen. Todo creado sobre la marcha, cada vez que alguien realiza una búsqueda.
▸▸ FUTURISM
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Trump quiere que el gobierno de EE.UU. tome participación accionaria en empresas de IA. Se reunirá con líderes del sector para discutir el plan.
▸▸ BBC
Ideas para masticar
Soberanía digital para Europa
Esta semana, Europa publicó su paquete de "soberanía tecnológica" para, básicamente, dejar de depender de EE.UU.
Amazon, Google y Microsoft no podrán acceder a contratos públicos sensibles si están sujetos a leyes extranjeras que obligan a entregar datos europeos. Para los contratos más críticos (defensa o seguridad nacional), solo califican proveedores completamente independientes de jurisdicciones extranjeras; además, se contempla una inversión enorme para construir infraestructura digital propia.
En paralelo, vemos algunos movimientos en distintas partes del mundo que parecen apuntar a lo mismo: la importancia de contar con infraestructura digital y, por lo tanto, de tener algún grado de control sobre ella. Potencias como EE.UU., Reino Unido y Australia se alían para proteger los cables de fibra óptica, Brasil reserva energía renovable para una fábrica de IA estatal, e India migra su plataforma de traducción a una infraestructura propia.
Sin duda, la dependencia de algunos pocos proveedores de esta infraestructura digital es algo que dejó de ser solo una preocupación. Aparentemente, lo que hay detrás de esto es un convencimiento de que la soberanía digital es algo deseable para mantener la autonomía frente a los actores externos.
Sin entrar en la discusión más académica sobre qué entendemos por soberanía digital, y el alcance o la manipulación que puede tener este concepto para distintos actores y gobiernos, parece importante dejar atrás esa dicotomía entre si es algo que se tiene o no se tiene. En cambio, se hace cada vez más evidente que asegurar grados de autonomía en términos de infraestructuras digitales es algo deseable por muchas razones.
El marco europeo es, hasta ahora, el intento más articulado de afirmar la soberanía digital desde el Estado. Más allá de las tensiones entre el proteccionismo tecnológico y los principios de libre competencia que la UE defendió durante décadas, la dependencia actual de infraestructura tecnológica deja a los países en una situación muy desmejorada respecto a su propia autonomía y poder de decisión sobre cómo desarrollar y pensar el imaginario de una nación.
La pregunta que aparece casi inmediatamente tiene que ver con qué tipo de soberanía es posible y deseable para economías más pequeñas, como Chile y Argentina, por ejemplo, en un contexto mucho más desarticulado que el europeo.
El marco europeo, así como sucede en muchas otras regulaciones, no es una receta directamente exportable pero da algunas señales útiles: define qué infraestructura es estratégica, exige condiciones mínimas a los proveedores externos, apoya alternativas locales y regionales y, sobre todo, trata la dependencia tecnológica como un asunto de política pública, no solo de eficiencia de mercado.
La declaración de independencia tecnológica europea no es solo una señal clara de la urgencia de crear capacidades que nos entreguen algún grado de resiliencia ante el poder de las superpotencias y de las grandes tecnológicas, es también es una invitación a pensar sobre qué tipo de capacidades queremos construir, cuáles hacen sentido para las características culturales de la región y qué rol deben jugar los estados, las comunidades, la sociedad civil y la academia en el diseño de estas capacidades que impulsen a reducir nuestra dependencia.