En esta edición de BRIEF: Meta espía a sus empleados para reemplazarlos. ChatGPT como asesor táctico de un tirador. Robots que corren, juegan tenis y cuidan adultos mayores. Aseguradoras que no quieren pagar por daños de IA.

Personal trainer

Actualizaciones breves

Meta instaló un software en las computadoras de sus empleados para grabar los movimientos de mouse y capturas de pantalla. El objetivo es entrenar agentes de IA para que hagan el trabajo que hoy hacen ellos. En paralelo, la empresa anunció el despido del 10% de su planta: unas 8.000 personas. Hace un siglo, los gerentes cronometraban a los obreros para estandarizar sus movimientos; hoy Meta hace algo similar. Dato: en Europa no pueden implementar el software porque el GDPR lo impide.
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PLATFORMER / REUTERS

Relacionado: La IA aumenta la productividad de los trabajadores, pero no sus sueldos. Los empleados son más eficientes, las empresas capturan el valor, pero los salarios no se mueven.
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QUARTZ

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ChatGPT habría aconsejado al atacante de Florida State University sobre cuándo y dónde disparar y qué munición usar. El fiscal general de Florida abrió una investigación contra OpenAI. Si un modelo de lenguaje puede ser consultado como asistente táctico para una masacre, ¿qué responsabilidad tiene la empresa? Esta pregunta se parece mucho a un par de escenas de la serie Pluribus, para quienes la hayan visto.
▸▸ WASHINGTON POST

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El modelo de ciberseguridad de Anthropic, Mythos, fue accedido por usuarios no autorizados antes de su lanzamiento oficial. Mythos es básicamente una IA entrenada para detectar fallas de seguridad en sistemas informáticos. Anthropic la consideró demasiado peligrosa para desplegarla masivamente y restringió su acceso a un grupo selecto de empresas y agencias gubernamentales. Claro que algunos usuarios no autorizados lograron acceder al modelo antes de su lanzamiento oficial. La situación política alrededor de Mythos es digna de una serie: el Pentágono exigió acceso total, Anthropic se negó y la administración de Trump designó a la empresa como "riesgo en la cadena de suministro". Pero la NSA igual usa Mythos para testear vulnerabilidades en software de Microsoft y la Casa Blanca busca cómo saltarse su propia designación para seguir accediendo al modelo.
▸▸ THE GUARDIAN / BLOOMBERG / PLATFORMER

Relacionado: Google firmó un acuerdo clasificado con el Pentágono que permite el uso de IA "para cualquier propósito legal del gobierno". Se trata de la misma fórmula que Anthropic rechazó, si la memoria no nos falla. Más de 600 empleados de Google se habían opuesto formalmente al acuerdo.
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THE INFORMATION

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Un robot humanoide chino batió el récord de la media maratón en la que compiten humanos y máquinas a pesar de haber chocado contra una baranda cerca de la meta. Pero el interés de China no es deportivo sino demográfico. Frente a una población envejecida, la fuerza laboral que se contrae y los costos laborales en alza, el plan maestro 2026–2030 de Beijing apunta explícitamente a que las fábricas sean operadas por humanoides, y a tener robots que realicen todo tipo de tareas de la actividad industrial y de la vida cotidiana. Por el momento, ningún marco internacional regula qué puede hacer un humanoide autónomo en un espacio público, quién responde cuando falla ni cómo se certifica que es seguro
▸▸ NBC NEWS

Relacionado: Un robot de tenis de mesa de Sony ya supera consistentemente a jugadores de élite humanos. El sistema fue entrenado con aprendizaje por refuerzo: el robot aprende a través de la experiencia en vez de adoptar un modelo. La frontera entre lo que "solo los humanos pueden hacer" se mueve más rápido que la regulación. Ping Pong. 
▸▸ NEW SCIENTIST

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Las aseguradoras intentan excluir los daños causados por IA de sus coberturas. Las empresas buscan escapar de la responsabilidad legal por los errores de los modelos. Si las aseguradoras no quieren cubrirlo y las plataformas invocan la Sección 230, el daño por IA queda flotando en el vacío legal.  
▸▸ FINANCIAL TIMES

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China bloqueó la adquisición de Manus —startup de agentes de IA— por parte de Meta por razones de seguridad nacional. La operación se valuaba en US$2.500 millones. La misma lógica que EE.UU. usa con TikTok, China la aplica con Meta.
▸▸ THE WALL STREET JOURNAL

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Tinder y Zoom se asociaron con World —la empresa de escaneo de iris de Sam Altman— para ofrecer una insignia de "prueba de humanidad" a sus usuarios. El objetivo es distinguir personas reales de bots. El precio: registrar tu iris en una base de datos global. Nadie ha explicado qué pasa con esos datos si la empresa quiebra, es hackeada o cambia de dueño. 
▸▸ BBC

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RightsCon, la conferencia global sobre derechos digitales y tecnología, fue cancelada en Zambia tras presiones del gobierno local —supuestamente influido por China— a causa de la participación de delegados taiwaneses. La infraestructura del centro de conferencias donde se iba a realizar el evento fue financiada por China. Cuando el lugar donde hablas sobre libertad de expresión es propiedad del gobierno que quiere suprimirla, el problema ya no es solo logístico. 
▸▸ TECH POLICY PRESS

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La Comisión Europea lanzó una app de verificación de edad para proteger a menores en línea, pero investigadores de seguridad encontraron vulnerabilidades en pocas horas. Varios países dijeron que prefieren usar sus propias herramientas. Noruega, mientras tanto, anunció la prohibición de redes sociales para menores de 16 años.
▸▸ EUROPEAN COMMISSION / POLITICO / POLITICOREUTERS

Relacionado: Instagram y Messenger ahora permiten a los padres ver sobre qué temas han preguntado a Meta AI sus hijos adolescentes.
▸▸ THE VERGE

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La IA funciona cuando hay personas cerca que pueden reconocer sus fallas. Investigadores de Cornell estudiaron ocho sistemas de IA desplegados en países en desarrollo: un chatbot agrícola que confundía lentejas con hongos; una herramienta pedagógica que en escuelas bien administradas mejoraba la enseñanza y en escuelas colapsadas solo aceleraba el papeleo; un bot médico que funcionó porque cada paciente tenía un médico asignado que revisaba las respuestas antes de enviarlas. El patrón: donde había personas en el contexto local mirando el sistema, la IA funcionó. Donde no, falló. Pareciera ser que si los gobiernos compran IA para la salud, educación o agricultura, también deberían invertir en los trabajadores que rodearán esa tecnología. 
▸▸ REST OF WORLD

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Desde agosto de 2027, todos los centros de datos en Europa deberán llevar una etiqueta que califique su consumo energético e hídrico de la A a la G.
▸▸ EUROPEAN COMMISSION

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La Corte Suprema de EE.UU. decidirá si la policía puede pedirle a Google o Apple la lista de todos los celulares que estuvieron en un lugar específico sin necesidad de saber de antemano a quién busca. Se llaman "geofence warrants": en lugar de investigar a un sospechoso y luego buscar sus datos, el proceso es al revés. La pregunta que la Corte debe resolver es si estar en un lugar público con el teléfono encendido equivale a renunciar voluntariamente a tu privacidad.
▸▸ TECH POLICY PRESS

Ideas para masticar

¿Quién cuida a quién?

Existe una obsesión instalada en el debate tecnológico sobre la idea de que automatizar es, por definición, progresar: delegar tareas a la IA resuelve problemas y el reemplazo del trabajo humano no solo es inevitable sino, también, deseable. 

La dificultad es que los problemas humanos no desaparecen cuando llega la tecnología. Generalmente, se amplifican. Por eso, a la hora de hablar sobre automatización vale la pena detenerse en ciertas contradicciones o ideas que el relato dominante muchas veces hace pasar desapercibidas. 

La primera: la IA no puede prescindir del humano de manera tan fácil como promete. La infraestructura humana alrededor de un sistema determina no solo si funciona, sino también si es seguro. El chatbot agrícola que confundía lentejas con hongos no fue detectado por algoritmos, sino por trabajadores de campo con conocimiento local. En muchas de las áreas donde la promesa es la automatización, todavía se necesita un humano que supervise y que incluso entrene a la propia tecnología. Lo que la IA reemplaza, por ahora, son tareas. Lo que "queda" —el juicio, el contexto— sigue necesitando personas. 

La segunda contradicción tiene que ver con la promesa de automatizar "lo que nadie quiere hacer", que asume que el problema es la tarea en sí. Pero algunas labores no son indeseables porque sean difíciles o repetitivas, sino porque el ecosistema político decidió no pagarlas bien ni valorarlas socialmente. Un buen ejemplo son las tareas de cuidado. La age tech promete que podremos envejecer con dignidad y solos en nuestras casas. Pero, ¿por qué estamos envejeciendo en soledad? El robot no resuelve el abandono institucional, solo lo hace más tolerable. Lo que se pierde al automatizar es nuestra propia humanidad.

La tercera: ¿vale la pena automatizar todo cuando el costo es la vigilancia permanente de nuestras acciones en el trabajo o el escaneo del iris para usar Tinder y verificar que estamos conectando con un humano? Probablemente la respuesta sea no, sobre todo cuando muchos avances en automatización tienen como condición el monitoreo permanente de las personas. 

Pareciera que, en muchos casos, lo humano sí es deseable. Entonces hace sentido cuestionar el intercambio entre la personalización y la eficiencia por la vigilancia y la pérdida o erosión del juicio humano. 

Hay sectores donde la IA claramente ayuda y tareas que tiene sentido delegar. El problema no es la tecnología en sí misma sino la narrativa que la envuelve, que promete un reemplazo limpio y total de la actividad humana y un futuro mejor mientras hoy la productividad sube y los salarios no, el trabajo de cuidado sigue invisible y los humanos que todavía son necesarios para que la IA no alucine son los primeros en la lista de despidos.

La tecnología es un reflejo y amplificador de lo que somos. Si no nos detenemos a revisar qué tipo de sociedad estamos construyendo -una que tiende a concentrar el poder, vigilar y premiar la eficiencia- la versión automatizada de esa sociedad hará exactamente lo mismo, pero más rápido y a mayor escala.

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