En esta edición de BRIEF: Google, Microsoft y Meta te rastrean, Amazon se queda con los iPhones. Tensiones y centros de datos. Zuckerberg se clona a sí mismo. Además: implantes cerebrales y por qué las multas no sirven para nada.

No es no

Actualizaciones breves

 Google, Microsoft y Meta te rastrean aunque les digas que no. Una auditoría independiente en California encontró que el 55% de los sitios revisados instalan cookies publicitarias incluso cuando el usuario ha optado explícitamente por no ser rastreado. Las multas no cambian el comportamiento porque el beneficio de rastrear es mayor incluso cuando haya que pagar una penalidad.
▸▸ 404 MEDIA

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Amazon compra Globalstar para competir con Starlink y se queda con los iPhones. El valor de la transacción varía según la fuente, pero los medios hablan de 11.570 millones de dólares. Apple eligió a Amazon como proveedor principal de conectividad de emergencia para iPhone y descartó a SpaceX. Podemos leer por lo menos tres mensajes más en esta decisión: primero, Apple calculó el impacto que asociarse con la empresa Starlink de Elon Musk podría generar en la reputación de su marca. Segundo, el regulador de telecomunicaciones de EE.UU. quiere evitar la concentración de infraestructura en SpaceX. Tercero, esta tecnología ya no será solo para mandar un SOS en la montaña: será un servicio de datos y mensajería en competencia directa con las telcos. Parece una noticia de fusiones y adquisiciones pero, en realidad, es sobre quién controla la capa de conectividad cuando no hay red, con potenciales efectos políticos, militares y económicos.
▸▸ WSJ / ARS TECHNICA / REUTERS

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La Generación Z pierde el entusiasmo por la IA. Los motivos: están preocupados por el daño a la creatividad, cómo la IA puede afectar el pensamiento crítico y tienen dudas de que los haga más eficientes.
▸▸ NYT

Relacionado: La IA revoluciona el campo de la salud mental adolescente y no para bien. Un investigador especializado en desarrollo juvenil advierte que, sin una legislación que proteja a la población adolescente la IA, los jóvenes se volverán más dependientes de los chatbots y se deteriorará más el valor de la conexión humana.
▸▸ TECH POLICY PRESS

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El sistema de censura de Internet en India es opaco y técnicamente inconsistente. Dos investigaciones recientes revelaron características detalladas de su arquitectura: a través de una red descentralizada, el Estado emite órdenes secretas y delega la ejecución en proveedores privados. El método al que más recurre el control estatal es el "envenenamiento" del DNS: básicamente, le dicen al dispositivo que la página solicitada no existe. Los bloqueos no son uniformes y los dominios afectados son miles, mientras que los usuarios solo ven un error de conexión. 
▸▸ TECH POLICY PRESS

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Una ciudad en Wisconsin aprobó el primer referéndum anti-centro de datos del país. La medida refleja una resistencia local y creciente a la expansión de infraestructura de IA por razones que ya conocemos: alto consumo energético, impacto ambiental y promesas de generación de empleo que no se cumplen. La tensión sigue vigente: ¿cómo regular algo que los gobiernos nacionales incentivan y las comunidades locales rechazan? 
▸▸ POLITICO

Relacionado: En India, los megaproyectos de Google y Microsoft enfrentan protestas de agricultores mientras el gobierno les ofrece beneficios tributarios. En su apuesta por convertirse en el hub de centros de datos de las grandes empresas tecnológicas, India ofrece beneficios fiscales millonarios a corporaciones extranjeras, mientras las comunidades rurales se resisten a que se instalen en sus tierras.
▸▸ REST OF WORLD

Relacionado x2: xAI enfrenta una demanda por contaminación del aire en Memphis. Elon Musk construyó su centro de datos a toda velocidad para entrenar a Grok, el asistente de IA de xAI (sí, el que generaba deepfakes sexuales de menores de edad) en base al uso de turbinas de gas no autorizadas. La demanda invoca el Clean Air Act, que exige que las fuentes de contaminación obtengan un permiso antes de ser operadas o construidas.
▸▸ ENGADGET

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Meta construye una versión de IA de Mark Zuckerberg para que interactúe con sus empleados. Las fuentes dicen que el propio CEO de Meta participa del entrenamiento y las pruebas de su versión de IA. La versión moderna de "sacar la vuelta". 
▸▸ FT

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Las primeras personas con implantes cerebrales preguntan: ¿a quién le pertenecen mis datos neuronales? Un reportaje recoge las experiencias de personas con parálisis severa que recibieron implantes experimentales. Hay historias conmovedoras, pero que también exponen ciertas dificultades: tejido cicatricial que degrada la señal, ensayos que terminan y dejan a los usuarios "de vuelta en cero". Entre los numerosos desafíos regulatorios y éticos que este tema genera, ya hay un poco para atender: mientras Neuralink habla de reemplazar el smartphone y leernos la conciencia, los usuarios reales preguntan si los datos de su cerebro son suyos. Por ahora, los implantes cerebrales de consumo masivo son más una narrativa de Silicon Valley que un proyecto real en desarrollo. Pero esa narrativa ya está moldeando el debate regulatorio, y las preguntas que aplican a un dispositivo médico no son las mismas que aplican a un producto para el mercado general. 
▸▸ IEEE SPECTRUM

 

Ideas para masticar

Las multas no sirven

Todos hemos cerrado ese aviso molesto que aparece al entrar a un sitio web: "aceptar todas las cookies", "rechazar", "personalizar". Es confuso, pero hay algo peor: incluso quienes sí leen y rechazan son rastreados de todas formas. Google, Microsoft y Meta incumplen cuando les pides que no te rastreen.

Una auditoría independiente analizó el tráfico de más de 7.000 sitios populares en California y encontró que el 55% instala cookies publicitarias cuando el usuario pidió explícitamente no ser rastreado.

Para entender exactamente qué incumplen las empresas es necesario hacer una distinción clave: el derecho a que no se vendan tus datos a terceros y el derecho a no ser rastreado no son lo mismo. El primero está reconocido formalmente en la ley de privacidad de California. El segundo tiene un estatus legal más difuso y es justamente ahí donde estas empresas encuentran su trinchera: Meta argumentó que la ley solo les prohíbe vender los datos de las personas usuarias, no recopilarlos. Microsoft dijo que algunas cookies son "operacionalmente necesarias". Google habló de un "malentendido fundamental". Lo que dijeron, en esencia, es que la ley fue redactada con suficiente ambigüedad como para que cumplirla no les implique ninguna consecuencia.

En definitiva, el opt-out o el derecho a no ser rastreado es solo declarativo, porque no hay una protección real por defecto.

¿Por qué, entonces, se llega a esta contradicción? El modelo regulatorio vigente funciona sobre la lógica de la multa: la infracción ocurre, el regulador sanciona, la empresa paga y sigue. Así lo demuestra la experiencia en casos de privacidad y antimonopolio en donde se han visto involucradas las grandes tecnológicas. La razón es evidente: si rastrear genera más ingresos que lo que cuesta la multa, la multa no es un desincentivo sino un costo operacional que se planifica en el presupuesto anual como cualquier otro gasto. El autor de la auditoría lo resume bien: "Las multas se han convertido en impuestos. Pueden simplemente pagar multas para siempre".

Y el patrón se repite en casi todos los frentes donde estas empresas han sido sancionadas.

Entonces, ¿qué les duele de verdad? La evidencia sugiere que no es necesariamente el dinero. Lo que parece mover el comportamiento de estas empresas es la amenaza de intervención sobre el modelo de negocio en sí mismo.

En definitiva, lo que este episodio deja al descubierto es que las multas y el consentimiento son dos piezas del mismo modelo. El GDPR europeo, la ley de California, y prácticamente todo el ecosistema regulatorio de privacidad de la última década parte de la misma premisa: que la recopilación de datos existe por defecto, y que el usuario tiene el derecho a oponerse. El banner es la materialización de esa lógica. Y la multa es su mecanismo de enforcement.

El derecho a no ser rastreado existe en la letra de la norma. Mientras las multas sean impuestos, y no existan obligaciones de diseño que protejan la recopilación de datos que es casi por defecto, el consentimiento digital seguirá siendo simplemente una ficción.

 

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