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Actualizaciones breves
Llegó el día: Australia prohíbe las redes sociales a menores de 16 años. Eso significa que cualquier persona menor de esa edad no puede tener cuentas en ciertas plataformas (Instagram, TikTok, YouTube, X, entre otras) y éstas están obligadas a bloquear nuevos registros o se enfrentarán a multas millonarias. La salud mental adolescente y una solución a un “problema de acción colectiva” (“todos quieren salir, pero nadie quiere ser el único que se va”) son algunos de los argumentos, mientras organizaciones de derechos digitales alertan por el impacto en jóvenes que dependen de comunidades online y por el incentivo a usar VPN o sitios no seguros. Aun antes de entrar en vigor, la ley ya enfrenta un desafío judicial. Tras protestar, YouTube anunció que cumplirá y varios países europeos exploran caminos similares.
▸▸ AP / NEW SCIENTIST / NEW YORK TIMES / THE GUARDIAN / BBC / WASHINGTON POST / BLOOMBERG / PLATFORMER
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Espectáculo en Hollywood: En una de las fusiones más grandes de la historia hollywoodense, Netflix acordó comprar Warner Bros Discovery y HBO Max por US$ 83.000 millones, convirtiéndose en el titán del streaming. Casi al mismo tiempo, Paramount lanzó una oferta aún mayor, prometiendo menos problemas antimonopolio. El desenlace dependerá tanto de los reguladores federales como del gobierno de Trump, pues ambas empresas buscan la aprobación regulatoria. Netflix dejó de ser una “empresa de tecnología”: compite como conglomerado global de TV que compra contenido a escala industrial, mientras la sensación en la industria cinematográfica es la del final de una era: los estudios tradicionales parecen renunciar a competir con las big tech.
▸▸ NBC / CNBC / FINANCIAL TIMES / VANITY FAIR / BENEDICT EVANS
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California y otros estados de EE.UU. prohíben que algoritmos de contratación y gestión de personas discriminen a trabajadores y obligan a las empresas a auditar y explicar sus sistemas. Sin embargo, Trump prepara una orden ejecutiva para frenar estas leyes estatales y sigue adelante con su idea de levantar las barreras regulatorias que puedan limitar el desarrollo de IA en el país.
▸▸ WASHINGTON POST / BLOOMBERG / CNN
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La Comisión Europea multó a X con €120 millones por opacidad en su sistema de verificación pagada, falta de transparencia publicitaria y trabas al acceso a datos para investigadores. En respuesta, Musk bloqueó a la propia Comisión como anunciante y dijo que la UE debería “ser abolida”; su reacción refuerza la tesis de que la DSA busca frenar decisiones arbitrarias de las plataformas.
Relacionado: En paralelo, la UE abrió una investigación antimonopolio contra Meta por restringir el acceso de chatbots de terceros a WhatsApp (como ChatGPT), mientras privilegia a su propio “Meta AI”. La pregunta de fondo: ¿puede el dueño de la infraestructura digital usar el diseño de la plataforma para favorecer a su propia IA y dejar fuera al resto?
▸▸ NPR / CNBC / TECHCRUNCH
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Rusia bloquea FaceTime y debilita otra vía de comunicación cifrada que Moscú no controla directamente. La decisión se alinea con su estrategia de privilegiar servicios locales o bajo supervisión estatal.
▸▸ REUTERS
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ByteDance anunció que TikTok invertirá más de US$ 37.000 millones en un megacentro de datos en Ceará, Brasil, totalmente alimentado con energía eólica.
▸▸ BLOOMBERG / EL PAÍS
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Reino Unido tipifica por primera vez los deepfakes sexuales no consentidos. Una campaña de un pequeño grupo de mujeres aceleró un cambio legal histórico que criminaliza explícitamente los deepfakes íntimos no consentidos.
Relacionado: La misoginia online coordinada se consolida como herramienta autoritaria, según la ONU. El informe sostiene que la misoginia en red, como el acoso coordinado, campañas de odio y amenazas, se volvieron herramientas claves de los autoritarismos contemporáneos para expulsar a mujeres de la vida pública y disuadirlas de su participación política.
▸▸ THE GUARDIAN / THE GUARDIAN
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OpenAI deberá entregar 20 millones de chats en un caso judicial por derechos de autor. El New York Times y otros medios de comunicación quieren demostrar que ChatGPT reproduce textos suyos protegidos por copyright. La justicia ordenó entregar logs anonimizados, mientras OpenAI argumenta que la mayoría de los logs son irrelevantes y que su divulgación amenazaría la privacidad y la seguridad de los usuarios. El tribunal respondió que, con suficientes salvaguardas, esos historiales pueden ser evidencia. Independientemente del caso concreto, el mensaje es que tus conversaciones con ChatGPT pueden ser menos privadas de lo que piensas.
▸▸ REUTERS / TECHRADAR
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ICEBlock demanda al gobierno de EE.UU. por censura indirecta. El creador de la app -que permitía alertar sobre la presencia de agentes federales- acusa al Departamento de Justicia de presionar a Apple para sacarla de la App Store, lo que violaría la Primera Enmienda. El caso no solo expone cómo el Estado puede usar a intermediarios privados para silenciar aplicaciones que incomodan, sino también cuánto poder concentra Apple al decidir qué software existe (o no) en los teléfonos.
▸▸ 404 MEDIA
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Los navegadores con IA todavía no son tan buenos. Pruebas de cinco “AI browsers” muestran más pasos, más errores y menos utilidad que buscadores tradicionales como Chrome o Edge.
▸▸ THE VERGE / BLOOMBERG
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Nadie es inmune a la publicidad online, aunque lo parezca. Un reportaje sobre el ecosistema de influencers muestra cómo las plataformas convierten cualquier contenido cotidiano en publicidad camuflada. Mientras para la mayoría de los influencers es un trabajo precario, que los obliga a comprar constantemente para mantenerse “relevantes”, para el usuario se traduce en feeds donde mirar y comprar se vuelve indistinguible.
Relacionado: Reddit se está llenando de AI slop: respuestas genéricas creadas por bots, contenido automatizado que desplaza la rareza que hacía útil al sitio y moderadores incapaces de frenarlo. A la versión AI del spam le llamamos slop.
Relacionado x2: Una buena forma de exponer el problema es Slop Evader, una extensión de navegador que filtra resultados de búsqueda y sólo muestra contenido publicado antes del lanzamiento de ChatGPT. La idea es volver a una internet donde uno podía asumir que lo que veía fue hecho por personas reales.
▸▸ THE VERGE / WIRED / 404 MEDIA
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El estilo de la IA es una plaga. Frases suaves, adjetivos genéricos, estructuras repetidas y un tono neutro que uniforma todo tipo de formatos escritos. Gizmodo lo llama directamente “dialecto chatbot”.
Relacionado: No es que nos estemos volviendo más tontos, sino que estamos rodeados por herramientas que aplanan las diferencias. Además, un reportaje muestra cómo personas ya consultan a chatbots para decidir si preocuparse por una alarma, cómo reaccionar ante un conflicto personal o incluso qué postura adoptar en un correo. Outsourcing cognitivo suave.
▸▸ NEW YORK TIMES / GIZMODO / THE NEW YORKER / THE ATLANTIC
Ideas para masticar
Australia dice no a las redes
Australia acaba de hacer algo con lo que muchos gobiernos han fantaseado: prohibir el acceso a las redes sociales a menores de 16 años. Se trata de una regulación sin precedentes.
El discurso oficial sostiene que es una política de salud pública. El gobierno cita datos alarmantes sobre exposición de niños, niñas y adolescentes a contenidos de autolesiones, trastornos alimentarios, violencia, misoginia y acoso. En consecuencia, la narrativa es la del campo sanitario y la misma en relación a otras sustancias dañinas: si algo hace daño de forma sistemática y las empresas no lo corrigen, el Estado interviene. En este caso, prohíbe.
Pero la ley toca fibras sensibles y surgen tensiones importantes que vale la pena revisar. Antes que todo, surge la tensión con la libertad de los padres (y de los adolescentes). La norma no contempla el consentimiento parental e, incluso con autorización familiar, el acceso queda prohibido. Dos jóvenes de 15 años ya lograron que la Alta Corte revise la constitucionalidad de la ley, argumentando una restricción desproporcionada a la libertad de expresión y comunicación política.
Luego, el argumento de la salud mental es confrontado por comunidades que sostienen que las minorías podrían perder espacios fundamentales. En todo caso es una prohibición difícil de implementar: mientras la regulación confía en verificaciones de edad más estrictas, nada obsta al uso de VPN, cuentas compartidas o apps que no estén contempladas en la norma. De hecho, en países donde se han aplicado restricciones similares, se han registrado aumentos significativos en el uso de VPN tras su implementación. Entonces, sí, la medida podría reducir la exposición de menores de 16 años a contenidos dañinos o… desplazarlos a lugares menos visibles o seguros.
La gran pregunta es, ¿qué harán las plataformas? No resulta tan difícil de predecir. Primero, oponerse. Segundo, oponerse de nuevo y, luego, recurrirán al cumplimiento mínimo viable, como la implementación del control parental, la creación de plataformas paralelas “para niños” y quizás hasta fomenten una migración silenciosa a servicios no regulados (¿apuestas online? ¿streaming?).
Pero el punto más revelador está en el contraste. Frente a debates sobre democracia, violencia de género, desinformación o discriminación, la regulación ha sido lenta y extremadamente respetuosa del discurso de la innovación. Aquí no. Parece ser que cuando se habla de la infancia, el estándar es distinto.
Eso no convierte a la ley en correcta o incorrecta. Lo que muestra es otra cosa: una sensación compartida de que vamos regulando fenómenos que apenas entendemos y siempre después de que los efectos ya se instalaron. Durante años, frente a problemas digitales complejos, la respuesta ha sido fragmentada, cuidadosa y tendiente a la autorregulación: la limitación de pantallas en los colegios, las advertencias sobre chatbots, las regulaciones acotadas contra deepfakes, los llamados a la alfabetización digital o a la “IA responsable”. Todo parte de un marco que prioriza no afectar la innovación, ni la competencia, ni los modelos de negocio.
Australia inaugura una instancia experimental para el mundo. No solo para medir si los adolescentes vivirán mejor sin las redes sociales, sino para observar qué estamos dispuestos a sacrificar cuando el diagnóstico es difuso, la evidencia incompleta y la presión social alta, incluso cuando la propia infancia y juventud, como era predecible, no parecen estar de acuerdo y están dispuestas a circunscribir la prohibición. El resto del mundo mira de cerca, no porque tenga respuestas, sino porque reconoce la complejidad del problema y del ecosistema.
Como sea, la ley australiana captura un malestar real y compartido: la sensación de que los adolescentes están expuestos a sistemas que, por decirlo de una manera muy superficial, extraen atención y datos sin contrapesos, con consecuencias terribles para la salud mental y el desarrollo de niños, niñas y adolescentes. Pero también abre un precedente delicado y un debate necesario hacia diseños más responsables y regulaciones que intervengan estos espacios para hacerlos menos dañinos.